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Cynthia, la Viuda del Inglés

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A los treinta y cinco años la “Colorada” Cynthia Balmaceda, recientemente enviudada del Inglés, era posiblemente el contraste mas cruel que usted se pueda imaginar entre esa belleza natural y atrevida del cabello suelto y enmarañado, y una vida de incesante contacto con manos y corazones de hielos eternos. Había heredado la talla de Don Arístides Balmaceda, cuarta generación de la aristocracia porteña, y las finas curvas y facciones del semblante de su madre, la superficial escocesa Esther McKay, quien todavía no conseguía (o no deseaba) deshacerse de su pesado acento de “highlander” a pesar de haber vivido ya casi medio siglo en Buenos Aires. Entre sus huecas e interminables reuniones en la Sociedad Rural que se iniciaban luego del acostumbrado “full course meal” al mediodía y las mañaneras especulaciones bursátiles, Don Arístides nunca había logrado descubrir la simple magia de besarla en la frente durante la noche, o sentarla sobre sus rodillas cuando le aquejaba alguna infantil dolencia.

Es por eso que quizás no la arrolló ni por un instante, como nos suele ocurrir a todos los que conocimos el verdadero amor, el tren expreso de la viudez cuando esa tarde encontró al Inglés en su alcoba, tendido boca arriba y con un irreal tono verdoso en la piel luego de que una exótica araña africana (uno de los tantos bichos y alimañas que su excéntrico marido coleccionaba) lo mordiese letalmente. En realidad, el Inglés había entrado predeciblemente en su vida de la misma manera que Doña Esther lo hubo de hacer en su momento en la de Don Arístides: ¿ Qué familia burguesa no iba a bendecir el matrimonio de sus vástago con alguien proveniente de las islas brumosas?. Recordaba lo que bromeando le solía decir “a lo puro Merello” Martita Borelli, una vivaz amiga de la escuela secundaria, “tu papá es mas frío que un bufoso”, y el Inglés había estado hecho precisamente a medida de ese molde, para ella poder así continuar ese opresor cautiverio de eterno desapego.

En el funeral del Inglés se reencontró luego de diez años con Martita, quien no había perdido un ápice su deseo irrefrenable de vivir. Le llevó apenas dos semanas a la Colorada dejarse persuadir por ella para ir a conocer el fragor emocional de las pistas de baile de las orillas de la gran ciudad.

Temerosa y pacata inicialmente, Cynthia no tardó sin embargo en dejarse llevar todo a lo largo del muy concurrido salón por Carlos “Gambeta” Ríos, el dueño de aquel coqueto establecimiento de moda. La rúbrica del bailar de Gambeta era ese movimiento de felino empeñado en apenas rozar el piso pero todavía a la vieja usanza “canyengue”, casi digna del mismo Cachafaz. Al percibir la naturalidad con que absorbía su aprendizaje y la pegada e irresistible presencia de Gambeta, Cynthia comenzó a reír como una niña descubriendo por primera vez el placer de introducir la mano con los ojos cerrados en un enorme castillo de muñecas. No lo dejó ni atender a sus clientes esa noche, pegándole firmemente los senos a su huesudo pecho cada vez que Gambeta se aprontaba a tomar un respiro. Mas en ese nocturno sainete de de neblina tabaquera y vidas frontalmente opuestas, justo cuando esa orquesta veterana de mil batallas comenzaba a animar aún mas la concurrencia al compás de “El Huracán”, como un salvaje vendaval el morrudo Rosendo Barrales y sus rufianes empezaron a despedazar el lugar y a cuanta humanidad se les cruzara, por una ridícula disputa sobre el aumento en el precio del champagne.

Aquella noche lo que sanó milagrosamente al amoratado Gambeta fué una Cynthia amándolo como sólo se hace cuando se chasquean amarras de un grosor de siete lustros, exponiéndonos sin reparo la carne viva. Seis horas de vida, treinta y cinco años de gélido letargo para la Colorada. Era al menos un buen comienzo.

©Gustavo Larsen, Junio 4, 2013

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Fecha 4/6/2013 15:19:21
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Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

Autor Hilo
JoelFortunato
Enviado: 4/6/2013 17:09  Actualizado: 4/6/2013 17:09
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Icon Re: Cynthia, la Viuda del Inglés
Claro, interesante, de bien planeada sintaxis, con un equilibrio expresivo que mantiene la atención, descripciones vívidas y que logran sus objetivos. Un gusto leerlo. Saludos y amistad reciba.

Autor Hilo
gus_de_las_pampas
Enviado: 4/6/2013 17:22  Actualizado: 4/6/2013 17:22
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Icon Re: Cynthia, la Viuda del Inglés
Muchas gracias, Joel. De a poco espero graduarme del estilo simple y realista que me apresa, probablemente una tendencia natural de todo novato. Un gran saludo, Gus.

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